
Necesito más. Me veo los huesos de la cadera, los huesos de mi espalda, las costillas puntiagudas que me duelen al dormir. ¡Aquel dolor exquisito! Calambres en las piernas y el cerebro en remojo. Un cuerpo perfecto para una mujer perfecta. Y sin embargo aún no no soy feliz.Comencé a jugar con mis límites: necesitaba desafiarme una vez más. Empieso a ayunar cada vez más seguido y junto con el ayuno llegaron el deterioro emocional y un mal funcionamiento social. Me acuciaba una depresión severa: me confundía sentirme contenta por no comer y a la vez extremadamente triste sin razón aparente. Ya no veo a mis amigas y mi buen humor había desaparece por completo. Tengo problemas gastrointestinales, ansiedad, necesidad de dormir, mareos, terribles dolores de cabeza, problemas visuales (“todo me da vueltas” “no puedo leer”) y un frío escabroso. Esto era lo que más detestaba: el frío. Así hicieran treinta y cuatro grados de calor yo necesito algo de lana para taparme: un pulóver, una chalina.Yo misma me converti en una chica triste, fría y superficial, solo por un chico..











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