martes, 14 de abril de 2009


Necesito más. Me veo los huesos de la cadera, los huesos de mi espalda, las costillas puntiagudas que me duelen al dormir. ¡Aquel dolor exquisito! Calambres en las piernas y el cerebro en remojo. Un cuerpo perfecto para una mujer perfecta. Y sin embargo aún no no soy feliz.Comencé a jugar con mis límites: necesitaba desafiarme una vez más. Empieso a ayunar cada vez más seguido y junto con el ayuno llegaron el deterioro emocional y un mal funcionamiento social. Me acuciaba una depresión severa: me confundía sentirme contenta por no comer y a la vez extremadamente triste sin razón aparente. Ya no veo a mis amigas y mi buen humor había desaparece por completo. Tengo problemas gastrointestinales, ansiedad, necesidad de dormir, mareos, terribles dolores de cabeza, problemas visuales (“todo me da vueltas” “no puedo leer”) y un frío escabroso. Esto era lo que más detestaba: el frío. Así hicieran treinta y cuatro grados de calor yo necesito algo de lana para taparme: un pulóver, una chalina.Yo misma me converti en una chica triste, fría y superficial, solo por un chico..

No hay comentarios:

Publicar un comentario